Alexander Graham Bell, una vida dedicada a enseñar a personas con sordera

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Nacido en Edimburgo (Reino Unido) en 1847, Alexander Graham Bell fue un científico, inventor y logopeda que abrió el futuro para sus congéneres con sus aportaciones al mundo de las telecomunicaciones y a la tecnología de la aviación. Tras lograr la patente del teléfono en Estados Unidos, en 1876, decidió fundar la Bell Telephone Company, empresa con la que contribuyó a la implantación de este medio de comunicación.

Sus aportaciones a la enseñanza para personas con sordera son poco conocidas, pero resultan fundamentales en la actualidad. La preocupación por el mundo de los sordos le venía de familia. Tanto su abuelo como su padre trabajaron con la fonación y la locución. De hecho, su madre, Eliza Grace, era sorda, lo que explica el interés por las investigaciones sobre la escucha y el habla.

La pérdida de audición de Eliza fue paulatina desde que su hijo tenía 12 años. Su abuelo, su padre y su tío enseñaban locución. El padre investigó un método para enseñar a articular palabras, el discurso visible, y a leer el movimiento de los labios. Alexander Melville enseñó a Alexander Graham y sus hermanos el lenguaje de signos.

Siguiendo la estela de su padre, impartió clase en la escuela privada para sordos de Susana E. Hull, en Londres. El progenitor fue invitado por la Boston School for Deaf Mutes para que enseñara su lenguaje de signos a sus profesores. Pero le cedió el puesto a su hijo, que viajó a Boston (Estados Unidos) en 1871. El programa cosechó tal éxito que repitió experiencia en la Escuela Americana para Sordomudos en Hartford y la Escuela Clarke para Sordos en Northampton. Un año después abrió su propia escuela en Boston, Fisiología Vocal y Mecánicas del Habla, que tuvo una gran acogida entre la comunidad sorda.

En 1875, con 27 años, seguía trabajando como logopeda para personas con problemas de audición. Una de sus alumnas era Mabel Gardiner Hubbard, diez años menor que él. Se había quedado sorda a los cinco años como consecuencia de la fiebre escarlata. Era hija de Gardiner Greene Hubbard, presidente de la Escuela Clarke.

El joven aprendiz de inventor cayó rendido, pero Mabel no aceptó la relación. Solo el tiempo y el trato cambiaron el rumbo de los sentimientos. Ella fue apreciándolo poco a poco y así, suavemente, se forjó el amor. En 1877 se casaron. Tuvieron cuatro hijos. Las fiebres le habían afectado al oído interno y al equilibrio, pero este hándicap no impidió que ella acompañara a su marido en muchos viajes. Muere Graham Bell el 2 de agosto de 1922. Cinco meses después lo haría Mabel.

De Inglaterra a Canadá y de aquí a Estados Unidos. Este el recorrido de la peripecia vital de Alexander Graham Bell, quien en 1882 se nacionalizó estadounidense. La familia tenía su residencia en Washington, al lado de lo que es hoy el Laboratorio Volta. Detrás estaba la casa de los carruajes y de los criados. Y allí quiso hacer un laboratorio, el Volta Lab. Mudaron los carruajes y los criados a otro lugar. Con los 10.000 dólares que ganó por el Volta Prize pudo afrontar la obra. Allí recopiló una gran cantidad de libros relacionados con la sordera hasta conformar una interesante biblioteca. Más adelante se remodeló el edificio para levantar las oficinas de AG Bell Association.

Bell fundó dos organizaciones: el Laboratorio Volta en Washington, D.C., que actúa como centro de información sobre la sordera, y la Asociación Norteamericana para Promover la Enseñanza del Habla a las Personas con Sordera. Estas dos asociaciones confluyeron en 1890 en lo que hoy se conoce como la Asociación Alexander Graham Bell para Personas con Sordera e Hipoacusia (AG Bell).

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